Walk a Mile in Their Shoes: Una Entrevista con Alba Guevara (versión en español)


Walk a Mile in Their Shoes: Entrevista con Alba Guevara

 

1.      Dime un poco acerca de ti.

Okay, mi nombre es Alba. Tengo tres hijos. Soy de Honduras. ¿Qué más puedo decir? Trabajo. Soy mamá soltera. Me gusta pasar tiempo con mi familia, con mis hijos. Me gusta estar en casa. Adoro estar en casa. Me gusta salir a mi pasatiempo, salir de compras, (se ríe) pero ya no lo hago. Y me gusta la playa, eso es lo que más me gusta, aparte de hacer las compras, y eso, pasar tiempo con mis hijos.

 

2.     ¿Por qué decidiste tener esta entrevista?

Porque me gusta compartir cosas mías. Tal vez otra gente está en la misma situación mía o ha pasado lo mismo que yo, y, pues, no sé, no lo dicen o no lo pueden decir. Y, por eso.

 

3.     ¿De dónde eres y por qué decidiste venir a los Estados Unidos?

Soy de Honduras y la decisión de venir acá no fue precisamente mía, pues, mi mamá. Yo no lo sabía, que venía para acá. Y un día ella me dijo que mi hermana quería hablar conmigo, que le llamara a mi hermana y hablé con ella y ella me dijo tal fecha. Era como, faltaba, no sé, un mes, o yo no recuerdo cuando, y ella me dijo, “Esta fecha, el 16 de septiembre, voy por ti a Guatemala. Alístate, que yo te recojo allí.” Pues, yo había querido venirme para acá cuando estaba bien pequeña, como de 13 años. Mi hermana había ido para allá pero mi mamá no me dejó venir en este tiempo. Y cuando ya estaba embarazada de Nohelia, ella me habló a mi hermana que fuera por mi. Y eso fue por lo mejor, haberme venido.

 

4.     ¿Cómo era la vida para ti donde creciste?

Pues, fue difícil, bastante difícil, pero en comparación con los vecinos que teníamos, era diferente a la de nosotros. Ellos estaban en peor situación a la que yo me crecí. Bastante difícil pero a comparar con los vecinos, pues, no era tanto, pero decidí, pues, no lo decidí yo, fue mi mamá que decidió que viniera. Pues, estaba embarazada y ella me dijo, “Te vas para allá.” Y pienso que fue lo mejor porque nació Nohelia acá y no sé que hubiera pasado si ella hubiera nacido allá. Quizás me hubiera venido y ella se hubiera quedado y no la hubiera podido traer. Quizás hasta que yo pudiera hacer mis papeles ella hubiera podido entrar años después. Eso fue bien, haber venido cuando estaba embarazada yo de ella.

 

5. ¿Cómo es la vida para tus paisanos ahora? ¿Todavía tienes familiares y amigos allá?

Sí, están mis papás. Hay más familia, bastante familia, por parte mis papás. Las personas de Honduras son bien pobres, eso sigue igual. Nada ha mejorado. Es un país muy atrasado, muy pobre, y cada vez que voy para allá es bien difícil porque ya no me gusta. No me acostumbra estar allá, me desespera estar allá. Y, no sé, me acostumbré vivir acá. La vida acá es diferente. Compararla con la de allá, está más cómodo, estar aquí. Pues, hay que trabajar bastante pero es más seguro. La seguridad es mucho mejor acá que allá.

 

6.     ¿Qué tuviste que hacer para llegar aquí (como documentos, dinero, etc.)?

Bueno, dinero, porque papeles no tenía. Entré ilegal. En este tiempo, ’96, entré ilegal acá. A comparación con otras personas que han entrado, lo mío no fue tan difícil porque mi hermana me trajo. Me recogió en Guatemala y con ella vine. No pagamos ningún coyote, ni nadie, sólo íbamos nosotros dos. Pues ella buscó ayuda allá en todo lo que fue el viaje de México, que le dieran direcciones las personas. Viajábamos en un carrito pequeño y ella le pagaba a alguien que nos llevara a tal lado por direcciones y todo. Pues, no fue tan malo. Yo venía embarazada y a pesar de todo eso, el viaje no fue tan malo. No caminé y fue muy seguro porque no me vine con coyote, que eso es tan peligroso. Yo no caminé nada y vine en carro con mi hermana hasta que llegamos a la frontera. Ella se vino porque era el tiempo de que tenía su boleto que tenía que entrar por California, y me dejó allí con la suegra de ella, la suegra de mi otra hermana, y luego allí me pasaron, unos muchachitos me pasaron. No fue tan difícil. Siento que en ese tiempo fue fácil, y ahora está difícil. Hace 18 años atrás pienso que no era tan difícil. Ahora está peligroso, más peligroso que en este tiempo. No sé cuanto dinero pagaron ellas por que me pasaron, yo no pagué nada. Ellas, mis hermanas, pagaron por mi. Ellas hicieron eso por mi.

 

7.      Ya estando en Estados Unidos, ¿cómo fue tu vida?

Recién llegué, fue difícil, porque lo principal, pues, no tenía papeles, embarazada, y luego nació mi niña a la semana de estar aquí. La semana de haber llegado nació ella y muy difícil. Cuando llegué a California fue muy difícil porque no pude obtener el seguro médico, ni para mi, ni para ella, para mi parto. Ella nació y me lo negaron. Entonces luego me mudé a Nueva York, a los tres meses de ella haber nacido. Cuando me mudé a Nueva York, allí cambiaron ya las cosas. Allí empecé a trabajar y cambió bastante. Encontré más ayuda para las personas ilegales en Nueva York. Siento que en este estado ayudan mucho a las personas que no tienen papeles. Y estaba así, ilegal, sin papeles, y allí pude obtener ayuda para mis gastos, como darle a comer a mi niña. Me dieron asistencia pública. En California no pude tener ni el Medicaid. En Nueva York me dieron todo eso. Sentí que allí fue más fácil y no pude vivir en California por esa razón. En Nueva York me facilitó más las cosas.

 

8.     ¿Qué te ha ayudado llegar a dónde estás hoy?

En especial, quien he tenido mucho apoyo es una de mis hermanas, mi hermana mayor. Fue la que me fue a traer a Honduras. Es la que siempre está pendiente de mi en todo, aún cuando me separé. Económicamente me ha ayudado en mucho. Ella está muy pendiente de mi. Cuando estoy indecisa de tomar una decisión de algo, ella me da ideas y me dice, “¿Tú crees que eso sería bien?” Ella me apoya. De la familia, de las hermanas, ella es la más fuerte. Ella ha pasado muchas cosas. Ella es la que siempre da la cara por todo. Es la que siempre, cuando pasa algo en la familia, es la que siempre estamos hablándole para algo. Y ella apoya en todo. Ella es una de las personas que ha motivado a mi cuando yo he estado tristeza, derrumbada. Ella me habla y es un gran apoyo. Y mis hijos, que son los motores de mi vida.

 

9.     ¿Cómo experimentan las generaciones diferentes en tu familia los Estados Unidos (como los que nacieron en su país comparado con los que nacieron en los Estados Unidos)?

Pues, es muy diferente, mucha diferencia. Cuando uno se crece allá, es otro tipo de enseñanza, otra cultura, muchas cosas. Aquí los niños tienen más; eso es lo que yo he visto. Están más libre de expresarse, no son como más sumisos, están con más libertad. Los niños, no sé, se crecen mejor acá. En todo, porque a como me crecí allá, como mis papás se crecieron, es mucha la diferencia. Cuando fui con mis hijos a Honduras, ellos ven todo lo que se ve allá, que se quedan asustados por lo que ven, por lo que hay, la pobreza que hay, la diferencia. Él fue, el varoncito, y él sí le gusta jugar fútbol. Él tuvo que quitarse sus zapatos, sus tacos, para jugar como los demás niños porque ellos no tienen tacos para jugar. Y él lo quiso hacer así también porque no iba a jugar él con zapatos, con tacos, cuando los niños no tenían. Eso es una de las cosas que él vio, que no tienen zapatos. Él dice que no tenían ropa para vestirse, dos mudadas que traerse mas nada. Eso es mucha diferencia a lo que es aquí a lo que es allá. La comida que allá no es tan abundante, y aquí, pues, sobra la comida. Pienso que, no sé, hay gente que dice que aquí aguantan hambre pero yo pienso que no, porque aquí si uno va a una iglesia, le regalan comida. Yo pasé por hambre recién que me separé. No se me va a olvidar. Pasamos dos semanas sin comida, sin nada. Yo fui a la iglesia que está acá y allí me regalaron comida. Fue difícil, dos semanas sin tener nada que comer nosotros en casa aquí, nada. Pero a mi me regalaron comida y eso nos alcancemos. Pero comparado a la hambre que se pasa allá, que es hambre, hambre de no haber nada, no se compara.

 

10.  ¿Has preservado algunas tradiciones, comidas, idiomas, o costumbres de tu país natal?

Sí, hablamos español aquí en casa siempre. Es muy poco lo que hablamos en inglés. Las comidas lo comemos como allá. Yo acostumbré a hacer la comida, la comida que comemos en Honduras, como los frijoles, el arroz, así como comemos allá. Tortillas yo no como pero los niños sí comen. Comemos el queso, la cuajada, la mantequilla, y la comida igual como la cocinaba yo allá. Los guineos verdes, los plátanos. Para nosotros es diferente los guineos con los plátanos, son dos cosas diferentes. Plátanos maduros o verdes, o los guineos verdes, es lo que comemos, tajadas. Eso siempre lo acostumbré en casa hacer; no cambiamos nada. Las tradiciones. Como lo que hace para semana santa, nosotros acostumbramos a comer pescado seco para semana santa, eso lo hago siempre. Para Navidad hago tamales, es lo que se acostumbra hacer allí en Honduras, y la comida que hacemos para en ese tiempo, eso siempre lo sigo haciendo.

 

11. ¿Cómo afecta tu herencia cultural tus ideas sobre la inmigración?

En lo que está pasando y que ha pasado siempre acerca de la inmigración, porque uno se viene, tomar la decisión de venirse, arriesgarse. Incluyendo las personas que traen a sus niños pequeños y que traen a arriesgarlos, a lo que pase, las cosas, que les pase algo. Pero yo veo que es por necesidad, que lo traen porque la vida en Honduras no es fácil. Y tal vez en otros países también, no sólo en Honduras sino otros países, y ellos están trayendo a sus hijos porque quieren algo mejor para ellos. Y si los traen para acá, ellos acá estarán mejor y estarán con sus familiares, estarán más salvos. Y eso está malo de que las personas piensen todo lo contrario, de que tal vez vienen los niños de allá que tal vez vienen a hacer las cosas que no deben de hacer acá, que son personas que no son buenas para vivir en este país. Pues, no siempre eso es cierto, no todas las personas somos iguales, siempre hay de todo, y la mayoría vienen por necesidad, por buscar algo mejor, para la vida de esas criaturas. Pienso que todos merecemos una oportunidad y una mejor vida, y están buscando algo mejor para esos niños.

 

12. ¿Algo más que te gustaría añadir al fin de la entrevista?

Hacer conciencia a las personas, de que la vida en los países de uno no es fácil. Es muy diferente a las personas que vivimos acá o que tal vez nunca han vivido fuera de acá, que no han pasado problemas, de necesidades como de hambre, de peligro. Es muy difícil tal vez en lo que hemos crecido en otros países, en países muy pobres como Honduras. Sabemos lo que pasa allá, como se vive allá, lo difícil que es para poder sobrevivir con tanto peligro, con tanta hambre, tanta necesidad. Es diferente, ¿verdad? La otra cara de la moneda allá, acá, y tal vez hay personas que no saben nada de eso, tal vez piensen todo lo contrario porque no han vivido lo que uno ha vivido, lo que uno ha pasado. Y pienso que por eso esos piensan de esas formas. Todos merecemos un cambio, una oportunidad para tratar de cambiar las cosas y tener un mejor futuro para la familia de uno.

Alba, muchas gracias por estar dispuesta compartir tan abiertamente tu historia con nosotros.

Aquí están unas fotos de Honduras: un niño que trae la leche a las casas y una panadera que hace panes que se llaman “polvorones” y “tortas,” y unos niños jugando fútbol.

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