La Experiencia de Ser Diferente (Versión en Español)


(Decidí escribir esta versión en español para que mis amigos latinos pudieran leerlo más fácil. Disculpa mi pobre gramática. Espero que sea comprensible.) 🙂

Si eres una persona blanca viviendo en los suburbios, el campo, o aún a veces ciudades de los Estados Unidos (o otras naciones Europeas, como Inglaterra o Alemania), probablemente es nunca que has pensado. Quizás aún cuando fuiste de vacaciones a áreas turistas de otras naciones, no lo has notado o no lo has pensado. Cuando eres una parte de la mayoría, caminas sin ninguna idea de cómo es ser parte de la minoría, no parecer como todos los demás. Ser diferente.

Pero millones de personas pasan cada día sintiendo diferente, tener gente verlas cuando se suben al bus, mirar la gente agarrar más cercano sus bolsas cuando entran la elevadora, ver los niños fijar la vista en ellas o a veces hasta señalarles, y recibir discriminación por su diferencia.

Yo no soy tan diferente. Soy blanca y por la mayor parte del tiempo en mi trabajo o en mi vecindario o en mi pueblo estoy alrededor de otra gente blanca. Pero, ser bilingüe y estar casada con un Mexicano me ha ayudado ponerme en ambientes donde soy la minoría. Y yo creo que es una cosa muy buena para cualquier persona blanca experimentar.

La primera vez que tuve la experiencia de ser diferente estaba durante la prepa. Nuestro grupo de jovenes de la iglesia fuimos a visitar a una iglesia bautista afroamericana en nuestra área de Nueva Jersey. Era un servicio maravilloso, lleno de energía y gran música, pero me sentí muy afuera de mi zona de confort. Aparte de una o dos otras personas, nosotros éramos los únicos blancos en toda la iglesia. Me sentí rara. Me sentí como que la gente me estaba mirando. Me sentí como que era diferente. Las canciones eran diferentes, el estilo de sermón era diferente, la gente se vestía diferente. Yo, por la primera vez en mi vida, estaba probando cómo se siente ser como una minoría en un mundo blanco. Y, era definitivamente incómodo.

La iglesia que mi esposo y yo asistimos tiene un servicio en español (Alianza), donde vamos cada domingo y a todo los eventitos divertidos, etc. Hay mucha de mi gente allí en el servicio, en el equipo de alabanza, y en la congregación (muchas veces universitarios), pero a veces llego a un evento, como un baby shower o una fiesta o un estudio bíblico y de repente miro a mi alrededor. Aunque conozco cada carita en el grupo, estoy de repente atentamente consiente que soy la única persona blanca en el cuarto. Pues, amo a todos mis hermanos y hermanos en la iglesia y ellos me aman a mí, entonces no sé porque me siento rara. Pero sí. Y lo adoro. Así se sienten ellos todo el tiempo. Cuando van al servicio en inglés o cuando van al trabajo o al supermercado. Aunque no me gusta, aprecio tener esta experiencia para poder comprender como se sienten.

Cada semana en mi trabajo hago un grupo de terapias en español, donde cuando nos presentamos y la gente muchas veces dicen de cual país son, yo digo de chiste, “Soy Allison, y soy de New Jersey.” Todos se ríen y continuamos. A veces cuando todos son de Puerto Rico, se llevan bien y hablan tan rápido que es difícil para comprenderlos y usan expresiones que no entiendo. Entonces uno de ellos pararía y dicen, “Ella no comprende eso. Cuando decimos…” Pero, cuántos de los que hablan inglés son bastante simpáticos para hacer esto para una persona de inglés como segunda lengua en el grupo. Casi no pasa. Es una buena experiencia para estar al otro lado de la cerca por un ratito.

Pues, el razón en que estoy pensando hoy en esto es que he estado visitando la familia de mi esposo en Guadalajara, Mexico por casi tres semanas ahora. Desde ahora sólo he visto como 10 de mi gente (casi todos en en Centro). Voy días sin ver una persona blanca. Camino en la calle agarrada de la mano de mi esposo y la gente me ve raro. He tenido un montón de gente en el bus hacer doble-vistas cuando me vean y tres personas voltiendo continuamente para verme durante todo el camino. En otras visitas, niños me han fijado la vista y señalando con sus deditos, y una vez una anciana me vio mal. Otras personas me han visto mal, otras me preguntaron de donde soy, pero la mayor parte de la gente son buenas. Aquí soy rara. Soy diferente. Especialmente cuando tomo el bus o camino en las áreas que no son turísticas. Me encuentro buscando “mi gente,” aunque no sé porque. Cuando los encuentro, siento algo de solidaridad.

No es que no amo a Mexico o la gente Mexicana (especialmente amo uno en particular, jiji). Es sólo que es raro sentirme tan diferente. Y estoy constantemente recordada en mis viajes aquí que probablemente así se siente mi esposo todo el tiempo cuando estamos en Virginia, viviendo lo que para mi siento una existencia cotidiana, él está allí sintiéndose diferente. Es duro. Es duro vivir cada día sintiéndose diferente.

Es por eso que adoro la experiencia de ser diferente. Es duro. Es incómodo. Es raro. Pero me lleva a una mejor compresión. Aunque ser parte de la mayoría blanca, yo sé que no es lo mismo porque no experimento el prejuicio y racismo aquí o en la iglesia o en el trabajo que miembros de la minoría experimentan, pero por lo menos es un buen principio para comprender mejor a poquito de lo que ellos pasan todos los días.

¿Han tenidos experiencias así? Si no, lo recomiendo altamente. 🙂

sanjuandedios

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